Face-cook en El Navarro

    El aperitivo llamó a la puerta: enseñó una patita de pan casero, una lengua de crema de gorgonzola y una mirada profunda y caldosa de marisco! El restaurante el Navarro en Costa Teguise se presenta con nuevos credenciales!

    Los tambores silenciaron el jazz de la sala! Anunciaban la llegada de la sepia y los mejillones a la donostiarra! Las trompetas dejaron de sonar cuando el pimentón alzó su voz aguda y picante rodeando una papa que se rompió en dos al tacto del tenedor! En el restaurante Navarro de Costa Teguise se acaba de abrir el cielo!

    Del microespacio al mesoespacio! Hemos decidido atrapar el momento, porque estamos seguros de que estamos hechos de buenos recuerdos. Antes de que se dejara doblegar este bacalao tierno como la mantequilla nos advirtió: ‘A mí me hacen las fotos, pero serán ustedes los que sonreirán’. En el restaurante ‘Navarro’ las advertencias se cumplen.

    ‘Magret de pato sobre verduras con cilantro, brotes de rábano y salsa de mora’ dijo el camarero al mismo tiempo que los comensales ya se habían lanzado al plato sin aletas, sin bombonas, sino a puro pulmón. La apnea mereció la pena! De tanto chapotear el plato quedó limpio como la superficie de un lago helado!

    La gastronomía y el cine se parecen en que no todos los platos pueden aguantar un primer plano.

    Esta tarta de queso del ‘Navarro’ lo que no pudo aguantar fue el travelling de las cucharas. Y con esto…fundimos a negro esperando más re-makes de la cocina de recreación lanzaroteña.

    “C´ adán”, más allá de las apariencias

      Primera razón: En “C´ adán” de Playa Honda es difícil levantarse de la mesa con una crítica en la boca. Generalmente, el paladar se queda satisfecho, el estómago no se carga de “piedras”, porque la comida está preparada con equilibrio, y comprendes que la cuenta sea “un poco más salada” que en otros lugares, porque lo casero debe tener un valor añadido.

      Mix de mar y montaña

      * Mix de mar y montaña.

      Segunda razón: La capacidad de potenciar el producto local sin apenas modificarlo es una de las cualidades de “C´ adán” que logra la complacencia del comensal con una simple ensalada de tomate con buen aceite de oliva de presión en frío.

      Sus tacos de cherne o merluza son espectaculares por un rebozado que los hace extremadamente jugosos. Y sus revueltos de gambas y champiñones son también una de las mejores elecciones si se busca el picoteo.

      Tercera razón: “Adán” (que algunos lugareños aseguran que no es su nombre verdadero) no es precisamente un hombre sofisticado y el entorno en el que se mueve es un espejo de este mesonero peculiar. Les recomiendo que pasen por alto los lamparones de sus camisetas, que les enumere la carta con una voz de ultratumba a la que hay que prestar mucha atención para descifrar el mensaje final, y que no le den importancia a que no use la bandeja y haga más viajes de la cuenta de la barra a la mesa. Lo importante de este local no son las apariencias, sino el trasfondo de unos platos que se llevan el protagonismo absoluto.

      Calamares que al salir del mar se ponen crujientes

      * Calamares que al salir del mar se ponen crujientes.

      Cuarta razón: Para los que nos consideramos “paneros”, “C´ adán” es un pequeño oasis en medio de tanto precocinado y congelado. El pan artesano de leña es uno de sus inconfundibles sellos de calidad. Igualmente, hay que destacar el salmón ahumado hecho por ellos mismos o los postres que suelen tener casi siempre un final merecidamente feliz, aunque adolezcan de vanguardia y modernismo.

      Quinta razón: En este mesón canario, cercano al centro comercial Deiland, suelen ofrecer algún plato de cuchara que merece especial mención como puede ser su estofado de lentejas o su carne compuesta. Se trata de un restaurante familiar, donde se suele consumir más pescado que carne, y que tiene una clientela capaz de fidelizar con su oferta gastronómica pasando por alto algunos tropiezos del servicio o la necesidad imperiosa de reformar los baños.

      Localización: Calle Chimidas, Frente al CC Deiland. Playa Honda (Lanzarote).

      Panzaburro cubre de imaginación los platos más simples

        Primera razón: Los cocineros de la gastroterraza “Panzaburro” en Santa Cruz de Tenerife no están culinariamente en las nubes. Es decir, son creativos, pero a la vez saben concretar unas propuestas sabrosas y con carácter. La presentación de sus platos es otro valor estético que ayuda a que el concepto no se evapore, sino que permanezca en el recuerdo.

        Segunda razón: En un entorno sencillo, pero muy agradable empiezan a llover propuestas muy frescas que calan de lleno en el apetito. Es lo que ocurre con el gazpacho de remolacha con mango o unas enormes ensaladas que confirman un cambio saludable de hábitos. Si se está en esa onda vegetariana existen sugerencias del chef muy interesantes e identificativas de este lugar como las croquetas de plátano.

        Plata-no es!

        * Plata-no es!

        Tercera razón: Los productos son de calidad, de hecho, muchos de los vegetales son de su propia finca ecológica. Es más, el anticiclón de la carta se abre paso al comprobar que hay opciones para celiacos y platos exóticos, como el pollo thai con bambú, verduritas y arroz rosa. La posibilidad de tomar un “digestivo” bajo el paraguas de buena música es otro de los alicientes de esta “terraza techada” a la que se saca el máximo provecho.

        Arroz que parece remolacha en grano y un crujiente vegetal que sorprende!

        * Arroz que parece remolacha en grano y un crujiente vegetal que sorprende!

        Cuarta razón: Es habitual que a este local se acuda a compartir, es decir, a probar entre varios comensales distintos sabores. El contraste gustativo que supone esta experiencia es de lo más recomendable. La localización céntrica de “Panzaburro” ayuda mucho a dar un interesante paseo por el parque García Sanabria para abrir boca o recalar aquí tras haber disfrutado de la oferta comercial de la calle del Castillo. Además, esta gastroterraza representa muy bien el estilo informal, pero no por ello superficial, que persiguen estos bares multi-faceta que no solo se quedan en el espacio culinario, sino que logran complicidad con otros elementos de ocio.

        Que no te quiten la ilusión de tomarte un cocktail sano, sano de remolacha y mango!

        * Que no te quiten la ilusión de tomarte un “cocktail” sano, sano de remolacha y mango!

        Quinta razón: El trato recibido fue bueno, aunque intuimos que puede resultar algo agobiante para el servicio que el bar esté a tope, ya que se trata de un espacio muy aprovechado, pero reducido. Hay que señalar que no es un bar libre de humos, porque en él se puede fumar. En conclusión, “Panzaburro” es una alternativa moderna y fiel a la cocina de autor sin que se diluyan los sabores tradicionales.

        * Localización: Calle Méndez Núñez, 20 – Santa Cruz de Tenerife / Tel.: 674 962 041.

        Comilonas navideñas

          Las comidas y cenas familiares de Navidad siempre tienen ese lado cómico y singular que las hace entrañables. Parece imposible que se superen momentos como el descorche trigonométrico de champán que hizo que el corcho rebote en cinco superficies distintas antes de caer en el fregadero o el ataque de risa colectivo que aportó el plato bailón de la abuela a la que le colocamos una bomba de aire bajo el mantel para desesperarla mientras intentaba comer la sopa de marisco.

          Con el paso del tiempo las situaciones surrealistas varían, pero no decrecen, posiblemente porque pertenezco a una de esas tantas familias que sin esforzarse son una mina para cualquier guionista. Ayer mientras miraba a mi madre colocar los paquetes de jamón al vacío bajo el agua ardiendo del grifo (por cierto un método, que resultó infalible, para despegar las lonchas) intuí que esa cena no iba a transcurrir con normalidad.

          Y así ocurrió unas horas después cuando mi sobrino de casi 3 años alucinó al ver cómo sacábamos de unas conchas una especie de lombrices que comíamos con ansia. Aunque lo que le superó del todo fue cuando llegó el “aristocrazy moment” de comernos unas nécoras que como era de esperar le parecieron monstruosas.

          El pobre crío se desbordó cuando le dijimos que no sufrían porque estaban dormidas lo que le generó un razonable terror al pensar que le íbamos hacer algo parecido si se quedaba frito. Su hermana, que es melliza, se tomó lo de la comida con otra gracia, y fue su lengua de trapo la encargada de las risas colectivas, al ir pidiendo “beso” a cada uno de los comensales que la estrujaban sin dudarlo, mientras ella se ponía más y más de los nervios, hasta que estalló en lágrimas alguien la cogió, la sentó a la mesa y ella estiró su afilada mano hasta un trocito de “queso” repitiendo “beso, beso, beso”.

          Luego siempre está ese momento “bucle” que protagoniza mi tío Pablo y que consiste en llenar el plato, cual turista en buffet libre, de todo un poco y tardar cuatro veces más que el resto en terminar con los entrantes, porque tiene la costumbre de comer y cantar, lo que convierte en interminable la primera parte de la cena.

          A todo esto mi madre que lleva cerca de 2 semanas con los preparativos, aparece con sus chipirones en salsa y su coletilla “A ver cómo están, porque los compré vivos”. Una frase que volvió a colocar a mi sobrino en cuadro al destapar la cazuela y ver los tentáculos flotando.

          Y así es como fueron transcurriendo las horas, entre loas a la cocinera, batalla por las croquetas fritas en pan rallado crujiente, resoplidos al llegar el bacalao a la vizcaína, aplauso final con el tiramisú casero, brindis con licores que huelen a muy añejo y que llevan invitados a cualquier celebración familiar ni se sabe el tiempo, y la ronda de polvorones que se abren, se desarman, pero que nadie come enteros.

          Y por supuesto no hay fiesta de este tipo que no termine con la amenaza de la anfitriona de comprar unos pollos asados para el siguiente año y abandonar “definitivamente” los fogones. Nosotros le animamos a hacerlo, pero por ahora solo hemos conseguido que ceda con la vajilla de plástico “que da el pego” y que permite dedicar el tiempo del “fregoteo” a arreglar el mundo con la lengua.

          Vintage, un lugar inesperado tras una puerta verde

            Primera razón: Hay lugares especiales por su ubicación, y ubicaciones que aumentan su atractivo, porque no esperabas encontrarte en ellas con un lugar especial. Esta asociación de ideas es lo que ocurre con Vintage un local decorado con tanto mimo como se demuestra en la selección de su carta de picoteo, pero ubicado en esas calles interiores capitalinas que tan poco se transitan. Pese a los hándicaps, los arrecifeños estamos de enhorabuena por contar con una oferta gastronómica informal, original y tan casera como la que se ofrece en Vintage.

            Segunda razón: Vintage no es un lugar gourmet, aunque todo lo que ofrecen sea casero y elaborado con tiento, pero se caracterizan por ofertar tapas sencillas a la par que muy sabrosas, sacando provecho de una curiosa fusión entre Venezuela, País Vasco (con sus tostas y rabas) y México. Su tortilla de papas parece tener alas, porque “vuela”, sus fajitas de pollo “Thai” son una delicia fronteriza, al igual que su asado negro con arepas que demostraría esa alianza gastronómica de las dos orillas del Atlántico.

            Burritos Thai que están de muerte!

            * Burritos Thai que están de muerte!

            Tercera razón: Lejos de la zona más popular de Arrecife, en estos momento el Charco de San Ginés, Vintage se ubica dentro de una casa terrera tradicional. Su patio es sin duda el espacio más demandado, porque en él suelen celebrarse los jueves conciertos en directo y porque resulta muy agradable tapear acompañado de brisa y “resol”.

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            * Un local con encanto y muy bien decorado!

            Cuarta razón: Los precios de la carta no superan los 12 euros, honor que se lo lleva la ración de 100 gramos de paleta ibérica. Además, los que buscan sabores más internacionales se pueden entretener con su hummus y su falafel. Para cumplir con la exigencia de un bar moderno que sabe respetar la tradición, Vintage cumple con su selección de vinos.

            carta-estilosa-dentro-de-la-informalidad

            * Carta estilosa dentro de la informalidad!

            Quinta razón: Impecable gusto musical con un repertorio variado que también alimenta el espíritu y hace más agradable la estancia. El servicio suele ser irregular, con algunos momentos de confusión o inexperiencia cuando hay aglomeración, pero que se suple con amabilidad y el sincero compromiso de ofertar un “oasis con encanto”. Su café es también un cremoso sorbito de “bienqueda”.

            * Localización: Calle Argentina, 32, 35500 Arrecife, Las Palmas. Horario: lunes a viernes: 8:30–15:30 / 19:30–23:00. Los domingos cierran y los sábados abren de 12.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas.

            El nuevo paradigma de la gastronomía local

              La gastronomía es un concepto con el que ya no se banaliza en Lanzarote. Ya no se trata de que se contente a los visitantes creando “guetos” donde ellos consuman lo que están acostumbrados a comer, que también es importante, porque es recomendable que se sientan como en casa, pero hay que forzar un plano de identidad propia que ofrezca nuevas experiencias.

              Igual que rehabilitamos los complejos alojativos para ofrecer más calidad es necesario recrear una gastronomía que partiendo de la tradición engrase los resortes de una maquinaría más novedosa y ambiciosa. Esa nueva estructura ha nacido con “Saborea Lanzarote”, pero no podrá ser exitosa a largo plazo si los ciudadanos se desentienden de ella. Así que para crear cultura hace falta un compromiso colectivo.

              En el último Festival enogastronómico de Saborea Lanzarote celebrado en La Villa de Teguise se ha compactado esa hermandad entre los que producen, crean y consumen. Todos han empezado a ver las posibilidades reales de que la gastronomía sea un acicate. De entre todos los agentes implicados en esta tarea de sensibilización y conciencia hay que reconocer la implicación de los cocineros locales.

              Tarrina de ropa vieja de marea, una reconversión de Orlando Ortega

              * Tarrina de ropa vieja de marea, una reconversión de Orlando Ortega.

              Lo explicó muy bien, el responsable del restaurante “Lilium” de Marina Lanzarote, Orlando Ortega, cuando presentó su “Tarrina de ropa vieja de jarea, mojo cremoso de queso y cilantro y airbag de tomate” en el “Aula de Saborea Lanzarote”, y aseguró que “existe la nueva cocina canaria, pero quienes la hacemos necesitamos clientes que la consuman”. Su necesidad de hacerse visible la comparten muchos otros.

              Por ejemplo, cocineros jóvenes como Esteban Palomar, del restaurante “Puerta Verde”, o Abel del Rosario del “Altamar”, confirman con su trayectoria, que reinventar recetas tradicionales para hacerlas más vistosas, requiere de un esfuerzo que debe ser recompensado con la rentabilidad de su cocina.

              Abel del Rosario en acción con una receta de grano elaborada con nuevas técnicas

              * Abel del Rosario en acción con una receta de grano elaborada con nuevas técnicas.

              La pasión por esa nueva manera de cocinar, más saludable y estética, debe encajar en una viabilidad económica para sus restaurantes. De lo contrario dejarán de ser competitivos, porque tendrán que dejar a un lado la investigación y la experimentación.

              Precisamente, en la elaboración de platos a los que se les ha dado la vuelta, están inmersos los integrantes del restaurante “Isla de Lobos” del Hotel Princesa Yaiza. Este equipo es un ejemplo de perspicacia y empeño. Una de sus claves de éxito ha sido el poder autoabastecerse en su propia granja y huerto de “Finca de Uga” generando recetas de “Kilómetro cero”. Sus lentejas marinas que tienen como base un sofrito que tarda dos días en estar listo, porque se cocina a muy baja temperatura, muestra el deseo de hacer reconocible el sabor tradicional conejero.

              Fusión tierra-mar con ingredientes locales a partir del talento de Luis León

              * Fusión tierra-mar con ingredientes locales a partir del talento de Luis León.

              Lo mismo le ocurre al restaurante “La Isla y el Mar” que lidera Manuel Liria, y que es una apuesta firme por integrar dentro de un complejo alojativo una oferta gastronómica con la que fidelizar clientes. De hecho, la gastronomía como anzuelo para turistas también le funciona muy bien al equipo de cocina del Restaurante “Amura” de “Puerto Calero” que navega entre el producto de temporada, la cocina de mercado y el respeto por los sabores reconocibles sin necesidad de estridencias.

              El feed-back entre lo que el visitante reclama y lo que la gastronomía local aporta en satisfacción lo han sabido medir muy bien dos experimentados cocineros, Luis León, responsable de los restaurantes “El Toro” y “Arena”, ambos localizados en Puerto del Carmen, y el chef de “Casa Brígida”, Pedro Santana. Estos dos baluartes locales desempeñan una importante función como catalizadores del sector gastronómico, mostrando además, que tradición y técnica son términos complementarios.

              Super atún de "Pescatron" con la vestimenta ideada por Pedro Santana

              * Super atún de “Pescatron” con la vestimenta ideada por Pedro Santana

              Todos ellos parecen movidos por el resorte de querer encontrar en el pasado lo que saben que van a necesitar en el futuro para consolidar su filosofía culinaria: identidad. Lo cierto es que en el presente se está dignificando al pasado, pero no olvidemos que para construir futuro hay que hacer que la sociedad no pierda sus puntos de referencia y para eso hace falta seguir trabajando en que uno de esos valores compartidos entre todos sea la gastronomía.

              20.000 asistentes y 118.000 degustaciones vendidas confirman que el sol ya se pavonea sobre el horizonte, pero para que llegar a buen puerto hace falta algo más que esos fogonazos de luz. Así que sean buenos navegantes y no se bajen de este barco que acaba de zarpar.

              Amor a fuego lento

                Lanzarote está cultivando su paisaje gastronómico a goteo. Pasos cortos, pero firmes en el compromiso de productores, cocineros e instituciones de labrar juntos el futuro. El ingrediente básico de esta emulsión de intereses ha sido confiar en el producto local, porque sin buena materia prima las posibilidades de éxito decrecen. Pero también hay que reconocer el empuje y tesón de un grupo de chefs encargados de reinterpretar la tradición, de generar relato y de desempolvar historias culinarias que han empezado a contarse desde distintos acentos.

                Costillas con Piña

                * Costillas con piñas, fotografía de Ramón Pérez Niz.

                En la tarea de seguir alimentando la unión y no los egos personales debe trabajar el sector, siendo conscientes de sus objetivos y metas. Hacer que haya diversidad, que se vayan incorporando a la marca “Saborea Lanzarote” cocineros que abran nuevos caminos, o rehabiten espacios comunes con nuevos lenguajes culinarios, es un propósito ineludible.

                La cocina nos cuida, no solo desde una perspectiva nutricional o incluso saludable, sino desde la sostenibilidad de mantener nuestro entorno. Más que nunca se hace necesaria la hermandad entre el sector primario y el gastronómico, invitando a la mesa a un sector turístico inyector de proyectos cada vez más atractivos e identitarios.

                Erizo cachero

                * Erizo, fotografía de Ramón Pérez Niz.

                El sector productivo, el que realmente pone en uso las múltiples posibilidades del terruño que habitamos, no puede solo, y por eso, necesita conectar con el reconocimiento colectivo a través de otros trampolines. Para lograrlo, la gastronomía es el vehículo ideal, porque a partir de ella se enraízan más y más profundo los usos y costumbres de un lugar.

                Campo y horno

                * Campo y horno, fotografía de Ramón Pérez Niz.

                Podríamos decir que la gastronomía es el latido, pero el verdadero corazón es un sector primario que no puede ser tratado como un elemento secundario. La relación perfecta es la que se basa en el respeto, el equilibrio, la confianza y la empatía. Y la cultura gastronómica no escapa de estas exigencias si quiere realmente enamorar.

                Cultivo de lentejas

                * Cultivo de lentejas, fotografía de Ramón Pérez Niz.

                Un domingo de tapeo-tour

                  Este fin de semana nos planteamos una consigna: “Tapear de bar en bar”. La ruta elegida fue La Santa-Famara-Arrecife. El propósito comprobar si sale más barato el peregrinar de restaurante en restaurante comiendo diferentes platos, y también comparar la atención al cliente, el precio y las raciones de 3 locales en unas 4 horas.

                  13.00 horas

                  La primera parada fue un clásico de La Santa, el bar “El Quemao”, con un ambiente local y desenfadado que atrae a muchos turistas. Nosotros teníamos clara la comanda: dos botellines y media ración de gambas a la plancha.

                  "Santa gamba", aparécete!

                  * “Santa gamba”, aparécete!

                  Ante la atenta mirada de un perro gigante con lengua kilométrica sentado en la mesa de al lado fuimos descabezando el manjar. Nos marchamos tras pagar 10 euros y mantener una conversación muy productiva con nuestros vecinos de terraza. El perro observador resultó ser un animal terapéutico que trabajaba con niños con problemas.

                  14:00 horas

                  La segunda parada tuvo un sentido más sensorial y refinado. “Alma” es la apuesta informal de otro restaurante con mucho estilo situado en La Santa, el “Amêndoa”. Este local de tapeo, donde suena música de jazz mientras comes, guarda un secreto: un patio trasero muy agradable. Aquí nos decidimos por dos tapas: un rosbif de ternera sobre puré de calabaza y mostaza, y por otro lado, un gazpacho con un toque de fresa muy agradable.

                  "Alma", el bar tinajero de los pequeños detalles

                  * “Alma”, el bar tinajero de los pequeños detalles.

                  También nos pusieron dos panecillos con mojos y unas aceitunas (que no es cortesía de la casa, sino que se paga) y elegimos dos copas de vino de Lanzarote, un Guiguan y un Grifo llamado “Lanzari”, que compitieron mano a mano hasta que finamente pitamos el empate. La cuenta fue 20 euros. “¡La cosa va de decenas!”, apostilló mi marido al sacar la tarjeta de crédito. Coincidimos en que el ambiente es agradable, la clientela selecta (mayoritariamente turistas de alto poder adquisitivo), los platos están ricos, pero las raciones son de dieta.

                  14.45 horas

                  Con el sol apretando en la cumbre celestial llegamos al teleclub de “Famara” donde encontramos una mesa en la terraza y, además, a la sombra lo que nos pareció una buena señal. Expresamente vinimos aquí a comer un pulpo a la plancha que nos habían recomendado y que no defraudó.

                  "Don Pulpo" torrado a la plancha.

                  * “Don Pulpo” torrado a la plancha.

                  Las ensaladas y los calamares que vimos pasar tampoco tenían mala pinta. Eso sí, el servicio es de “correspondencia uno a uno”, porque algunos camareros hacen un viaje para cada cosa que les pides. ¡Una pena que no usen las bandejas para ser más eficientes! Pero, ya se sabe que a Famara es recomendable ir sin prisas. El baño en la calita del pueblo junto al muelle fue el postre ideal. Por eso no nos extrañó que esta penúltima cuenta fuera de 10 (euros).

                  16.30 horas

                  Tras un paseo rápido por La Villa y un intento fallido de sentarnos a tomar un café en la crepería donde tocaba un grupo cubano que atraía hasta a los gatos, decidimos regresar a Arrecife y comprarnos un corazón de hojaldre relleno de bomba calórica (dulce de leche, coco y crema pastelera) en una de las dulcerías más exitosas de la capital, porque casi siempre hay cola.

                  No pienses en lo que engorda, sino en lo bien que huele y lo feliz que te hará su latido de hojaldre.

                  * No pienses en lo que engorda, sino en lo bien que huele y lo feliz que te hará su latido de hojaldre.

                  Estos dulces son como un imán para los que suben la cuesta de la calle José Pereyra Galbiaty y olisquean la mantequilla derretida. El chute de glucosa nos costó 1 euro.

                  PD. La experiencia fue divertida, aunque puede que nos gastáramos algo más de lo esperado. Eso sí, comimos mojo y pan por un tubo e hicimos algún que otro descubrimiento interesante, así que les recomiendo practicar el tapeo-tour.

                  Los Isleños, un aliado del ahorro

                    Primera razón: Si buscas un menú del día con raciones imponentes tienes que visitar este local situado en las cercanías de la Estación de Guaguas de Arrecife. En ocasiones cuesta llegar al postre sin sentirse ya saciado. La mezcolanza de clientes es una pista de cómo su oferta llega con facilidad a diferentes gustos, siempre con dos opciones a elegir, entre las que nunca falta un buen plato de cuchara (caldo millo, sopa de cherne con calamares, lentejas). Por 7.90 euros merece la pena obviar la visita al super y evitar la “freganchina”.

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                    * Alitas a la brasa, sabor a horno de leña, con ensalada fría de pasta y super-papas!

                    Segunda razón: La cocina tradicional con rasgos conejeros es la hoja de ruta que siguen los responsables de los fogones de “Los Isleños”. Capaces de presentar los platos con intención de que el comensal quede satisfecho con guarniciones variadas, pero con flexibilidad para poder elegir solo un plato del menú si uno llega con poca hambre.

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                    * Homenaje a la tradición canaria. Recompone y resucita.

                    Tercera razón: En un contexto de barrio con un servicio ágil, estricta limpieza y férreo ajuste de los precios, es una suerte encontrarse con una amplia oferta de diferentes carnes con sabor a brasa. El entrecot o la pluma ibérica son un excelente ejemplo para que se dé una correlación entre cantidad, calidad y precio. Desde 9.90 euros uno puede satisfacer la gula con un buen filete.

                    entrecot

                    * Tres invitados a la fiesta culinaria: pimiento asado, entrecot a la brasa y papas fritas. Todo por 9,90 euros.

                    Cuarta razón: Los postres, especialmente las natillas o el mousse de gofio, son un perfecto broche a una comida casera y sin excesiva condimentación. También se puede elegir café, fruta o yogurt. El precio del menú del día es tan competitivo que raro es no encontrar el local lleno de gente, con muchas personas asiduas y otras de paso, con las que fidelizar a base de una cocina sencilla y muy de temporada.

                    Tacos de atún fritos que compiten en atractivo con las opciones para carnívoros.

                    * Tacos de atún fritos que compiten en atractivo con las opciones para carnívoros.

                    Quinta razón: Platos baratos y apañados. Esta es la idea general en la que “Los Isleños” ha seguido evolucionando, ofertando ahora carnes a la brasa que nos ayudan a lidiar con la monotonía de elaborar los cárnicos habitualmente en la sartén.

                    Localización: Calle José Pereyra Galviaty, 25, 35500 Arrecife, Las Palmas.

                    Así fue el “face-cook” de Amêndoa

                      Nada más llegar…

                      Parece un local francés al que se le ha integrado una galería de arte o a la inversa. Ya sé que la gastronomía puede ser un arte, ¿pero puede un plato ser tan atractivo que te apetezca enmarcarlo? Ya veremos.

                      Llega la primera etapa

                      – Hasta la pata de la mesa tiembla con la primera ensalada de pato confitado.

                      – Quoi?

                      – Que te decía que está de lujo!

                      Ensalada de pato confitado

                      Salimos de la primera curva.

                      Aquello que no parece lo que es, pero es mejor de lo que aparenta, se traduce siempre en una grata sorpresa. Esa sensación de que te hacen un regalo inesperado es lo que te invade con el maki de salmón ahumado y queso de cabra sellado.

                      En mitad del camino…

                      Para que te puedas sentir más feliz sólo necesitas chuletillas de cordero y papas horneadas. Cuando los colmillos sientan que aún queda un poco de carne pegada al hueso se te agitará el corazón. Sólo entonces notarás que la felicidad te ha devorado.

                      Chuletillas de cordero

                      En la recta final…

                      Y llegó la última cima. Tras casi dos horas de serpentear conversaciones serias y superficiales, coronamos el dulce momento en el que las cucharas se cruzan con distintas texturas. O se hunden en el frío. O pasan cautelosas por los bordes de un plato donde se han dibujado autopistas de chocolate.

                      Tarta de manzana caramelizada con helado

                      Localización: Avenida El Marinero 20, La Santa (Tinajo). Teléfono: 928 838 252. Horario: 18.30 a 22.30 horas.