Una cena al estilo “Mil y una noches”

    Solo fue una noche, pero el deseo unánime es que se reproduzca 1.000 veces más. El efecto del agua corriendo en la fuente del jardín, los artesanales bordados de los manteles y el olor de especias distrajeron, hasta que se nos invitó a la mesa, la apetencia por probar verdadera cocina siria. La calma de una noche de verano sin apenas viento también parecía trasladarse a cada una de las elaboraciones, porque estos platos tienen saber estar.

    Su propio ejecutor, es un hombre extremadamente atento, al que se le nota que le gusta rematar su obra con delicadeza, y mostrar que la humildad de ingredientes y la honestidad de sabores, no significa necesariamente simpleza.

    * Tabbule originaria de Oriente Medio. Su base de perejil picado, tomate y limón hace que esta ensalada sea muy veraniega.

    Las dos ensaladas (tabbouleh y fattoush) que abrieron el festín culinario fueron una declaración de intenciones: el anfitrión quería agradar con producto reconocible. Es más en esta cocina árabe doméstica “menos sigue siendo más”.

    No se trata por tanto de una comida en la que prima el batiburrillo de ingredientes, sino una dosis alta de sentido y sensibilidad, que quedó representada en la fabulosa receta del Knafeh de queso, delicado, colorista y oloroso.

    Los comensales pudieron comer falafel realizado con un antiguo molde comprado en Damasco que le dio una perfecta apariencia circular. Crujiente y saludable, esta pasta de garbanzo, compitió en halagos con el Hummus.

    * Fina pasta de garbanzos llamada “Hummus” (por cierto no se pronuncia como se lee).

    Si bien, el aplauso más sentido, que obligó al cocinero a dejar los fogones para ser reconocido en su talento culinario, se lo llevó una musaka de carne y berenjenas con un ligero sabor a canela que convirtió la velada en una cita exótica inolvidable.

    * Musaka/moussaka: similar a la lasaña italiana y con carne de ternera.

    Entre plato y plato se animó la conversación, se descorcharon varias botellas de un rico “Azpilicueta”, y se produjo el flechazo con una comida de influencias mediterráneas, fascinante y muy fértil en recetas refrescantes donde los vegetales tienen mucho que aportar.

    * Almendras, pistachos, piñones, dátiles…con estos ingredientes los postres sirios son simplemente deliciosos.

    Precisamente por cedernos la oportunidad de abrir puertas a otras culturas y permitir que la gastronomía reduzca distancias físicas y morales: Gracias, Ghatfan Bichara!

    Una cocina con principios

      (por Gastroevents.net)

      Lanzarote está empezando a ser una isla que se sirve sobre mantel de hilo. Y si hay que agradecer a alguien este enfoque que demuestra el trabajo diario por educar el sentido del gusto es a los cocineros. Solía decir Juan Mari Arzak que no importa cómo es un plato, sino su sabor. Y efectivamente este es el mantra que también pronuncian con distintos acentos y estilos los chefs conejeros. Pero además de ese buen eco que dejan en el paladar sus propuestas culinarias, estos profesionales que hacen comestible el paisaje lávico son también capaces de ganarse el ojo con estéticas de vanguardia o el oído con una narración clara que cuenta la evolución de su identidad.

      Sólo si se sabe cuál es la meta, se sabe hacer camino, y eso es lo que han mostrado los chefs que se integraron en “Lanzarote Cocina” y que han hablado a través de sus creaciones del enorme potencial autóctono. Pero si además hay un factor que singulariza la trayectoria ascendente de la cocina conejera ha sido la valoración sin fisuras del producto local. Sin ingredientes de calidad no hay explosión de sabor y sin esa energía es imposible hablar de poner en marcha la locomotora culinaria.

      Nuestros cocineros no han perdido el norte, porque han rebuscado atrás, en el retrogusto de la tradición, y manteniendo una declaración de principios y un homenaje explícito al sector primario insular. Ese respeto no les ha impedido implementar a través de la investigación y la fusión lo que ya sabían que era digno de elogio. Por eso, a todos los que no han despreciado la sencillez de esa supervivencia culinaria de antaño hay que darles las gracias.
      Por su parte, los profesionales del sector primario han sabido dominar con inteligencia su entorno, adaptándose a los cambios y poco a poco han logrado hacer entender al consumidor que esa mano experta debe tener un precio para poder ser rentabilizada y especialmente para poder pasar, con garantías, el relevo a las nuevas generaciones.

      En la edición de GastroCanarias 2017 (22, 23 y 24 de mayo), Lanzarote tendrá un lugar destacado, como isla invitada, así que de nuevo se le presenta una oportunidad para demostrar que en la tendencia gastronómica de chefs de la talla de Germán Blanco, Luis León, Rafa Parro, Ernesto Palomar, Orlando Ortega, David Resende o Dailos Perdomo, existe condimento y fundamento. Ellos, pero más aún sus creaciones, sintetizarán en Tenerife el espíritu de una cocina donde manda el sabor, el saber, y el sentir. Gastroevents.net tendrá la suerte de hacer de testigo de esa conquista.

      “La Cevichería”, la embajada peruana de lo popular

        Primera razón: Hay lugares que los construye la gente y la “Cevichería Sabe a Gloria” es uno de esos espacios con atmósfera propia, aunque su decoración no descubra nada del folclore peruano. Y es que este restaurante no tiene estilo sino esencia peruana en la cocina y en su clientela. El hecho de que compatriotas de la cocinera la arropen con sus halagos, aumenta la confianza en su oferta gastronómica.

        Segunda razón: La experiencia nos demuestra que una carta corta, con pocas opciones, pero bien ejecutada es una estrategia inteligente. En la “Cevichería” se ofrece un picoteo popular por una conjugación de ingredientes sencillos, que toman cuerpo gracias a aderezos exóticos.

        * Acompañamiento colorista para un ceviche equilibrado.

        Tercera razón: Un ceviche con equilibrio (sin exceso de líquido que ahogue el pescado) no es fácil de encontrar. La dificultad aumenta cuando se busca en un ceviche, una corvina o un gambón, una textura prieta a la vez que delicada y un respingo en el paladar por la gracia de un picor ligero. Precisamente, esa mano para las cantidades justas la tiene la cocinera de la “Cevichería” al diseñar un plato tan colorista como atractivo.

        Cuarta razón: Los que prueben este restaurante podrán darse cuenta de sus generosísimas raciones. Especialmente llamativas son sus “montañas” de arroz, que en cualquiera de las variantes ofertadas (verdura, pollo o marisco) deben ser escaladas por varios comensales para no dejar ni un gramo en el plato.

        * Una ración que perfectamente puede repartirse entre cuatro comensales.

        Quinta razón: El postre “Suspiro limeño” es de esas cosas que te suben el optimismo a cucharadas. También es recomendable probar la “Inka Kola” y pedir una jarra de “Chicha Morada” que es algo parecido en apariencia a un tinto de verano, pero sin alcohol. Por si fuera poco, dicen que esta bebida baja la tensión y mejora la circulación de la sangre. El trato del personal de la “Cevichería” es como su menú: casero y cordial.

        Localización: Marina Lanzarote en Avda. Olof Palme, 35500 Arrecife, Las Palmas / 928 84 71 62.

        “The Italian Job”, pasta fresca con sabor casero

          Primera razón: Unir restaurante italiano y casero en la misma frase no siempre es posible, porque hay muchos que aplican los atajos al no trabajar, por ejemplo, la pasta fresca. “The Italian Job” no tropieza en esto, sino que fortalece su carta con una amplísima oferta de producción propia.

          Segunda razón: Puede ocurrir con la salsa de tomate como con el arroz, se sabe cuándo se ha hecho con cariño o a toda mecha. En “The Italian Job” no han volcado un bote de tomate triturado sobre una sartén y lo han especiado, sino que se percibe una salsa casera, de un color más anaranjado que rojizo, en la que se ha pochado una gran cantidad de cebolla.

          * Lasaña o Lasagna, tanto monta, monta tanto.

          Tercera razón: Aprecio como un acierto que las raciones de “The Italian Job” sean tan latinas, esto es, generosas. Sus raviolis gigantes de carne son una buena elección, al igual que la “mítica” lasaña vegetal o de carne, o su pizza Napoli. “The Italian Job” merece mención por todo lo que sea casero y les aseguro que la lista es amplia.

          * Ricos raviolis gigantes en un océano de salsa!

          Cuarta razón: Que trabajen la cerveza Peroni lo detecto como otro acierto, porque es ligera y nada empalagosa. En la carta hay varias referencias a vinos italianos (que te transportan a la Toscana). Suelen hacer su propio pan y el tiramisú es en sí mismo un monumento para el paladar con el empapado del bizcocho justo para que no pierda consistencia.

          * Tiramisú que no empalaga sino que engolosa.

          Quinta razón: El local se encuentra en el centro comercial Papagayo, que debería recibir un buen lavado de cara, porque es una pena que estando a unos metros de Playa Dorada y de unas vistas espectaculares de Fuerteventura, ofrezca una imagen tan desgastada. Por otro lado, el equipo de este restaurante italiano es joven, amable y entusiasta lo que anima a perdonarles algunos errores de protocolo en el servicio, porque se nota que ponen de su parte.

          Face-cook en El Navarro

            El aperitivo llamó a la puerta: enseñó una patita de pan casero, una lengua de crema de gorgonzola y una mirada profunda y caldosa de marisco! El restaurante el Navarro en Costa Teguise se presenta con nuevos credenciales!

            Los tambores silenciaron el jazz de la sala! Anunciaban la llegada de la sepia y los mejillones a la donostiarra! Las trompetas dejaron de sonar cuando el pimentón alzó su voz aguda y picante rodeando una papa que se rompió en dos al tacto del tenedor! En el restaurante Navarro de Costa Teguise se acaba de abrir el cielo!

            Del microespacio al mesoespacio! Hemos decidido atrapar el momento, porque estamos seguros de que estamos hechos de buenos recuerdos. Antes de que se dejara doblegar este bacalao tierno como la mantequilla nos advirtió: ‘A mí me hacen las fotos, pero serán ustedes los que sonreirán’. En el restaurante ‘Navarro’ las advertencias se cumplen.

            ‘Magret de pato sobre verduras con cilantro, brotes de rábano y salsa de mora’ dijo el camarero al mismo tiempo que los comensales ya se habían lanzado al plato sin aletas, sin bombonas, sino a puro pulmón. La apnea mereció la pena! De tanto chapotear el plato quedó limpio como la superficie de un lago helado!

            La gastronomía y el cine se parecen en que no todos los platos pueden aguantar un primer plano.

            Esta tarta de queso del ‘Navarro’ lo que no pudo aguantar fue el travelling de las cucharas. Y con esto…fundimos a negro esperando más re-makes de la cocina de recreación lanzaroteña.

            “C´ adán”, más allá de las apariencias

              Primera razón: En “C´ adán” de Playa Honda es difícil levantarse de la mesa con una crítica en la boca. Generalmente, el paladar se queda satisfecho, el estómago no se carga de “piedras”, porque la comida está preparada con equilibrio, y comprendes que la cuenta sea “un poco más salada” que en otros lugares, porque lo casero debe tener un valor añadido.

              Mix de mar y montaña

              * Mix de mar y montaña.

              Segunda razón: La capacidad de potenciar el producto local sin apenas modificarlo es una de las cualidades de “C´ adán” que logra la complacencia del comensal con una simple ensalada de tomate con buen aceite de oliva de presión en frío.

              Sus tacos de cherne o merluza son espectaculares por un rebozado que los hace extremadamente jugosos. Y sus revueltos de gambas y champiñones son también una de las mejores elecciones si se busca el picoteo.

              Tercera razón: “Adán” (que algunos lugareños aseguran que no es su nombre verdadero) no es precisamente un hombre sofisticado y el entorno en el que se mueve es un espejo de este mesonero peculiar. Les recomiendo que pasen por alto los lamparones de sus camisetas, que les enumere la carta con una voz de ultratumba a la que hay que prestar mucha atención para descifrar el mensaje final, y que no le den importancia a que no use la bandeja y haga más viajes de la cuenta de la barra a la mesa. Lo importante de este local no son las apariencias, sino el trasfondo de unos platos que se llevan el protagonismo absoluto.

              Calamares que al salir del mar se ponen crujientes

              * Calamares que al salir del mar se ponen crujientes.

              Cuarta razón: Para los que nos consideramos “paneros”, “C´ adán” es un pequeño oasis en medio de tanto precocinado y congelado. El pan artesano de leña es uno de sus inconfundibles sellos de calidad. Igualmente, hay que destacar el salmón ahumado hecho por ellos mismos o los postres que suelen tener casi siempre un final merecidamente feliz, aunque adolezcan de vanguardia y modernismo.

              Quinta razón: En este mesón canario, cercano al centro comercial Deiland, suelen ofrecer algún plato de cuchara que merece especial mención como puede ser su estofado de lentejas o su carne compuesta. Se trata de un restaurante familiar, donde se suele consumir más pescado que carne, y que tiene una clientela capaz de fidelizar con su oferta gastronómica pasando por alto algunos tropiezos del servicio o la necesidad imperiosa de reformar los baños.

              Localización: Calle Chimidas, Frente al CC Deiland. Playa Honda (Lanzarote).

              Panzaburro cubre de imaginación los platos más simples

                Primera razón: Los cocineros de la gastroterraza “Panzaburro” en Santa Cruz de Tenerife no están culinariamente en las nubes. Es decir, son creativos, pero a la vez saben concretar unas propuestas sabrosas y con carácter. La presentación de sus platos es otro valor estético que ayuda a que el concepto no se evapore, sino que permanezca en el recuerdo.

                Segunda razón: En un entorno sencillo, pero muy agradable empiezan a llover propuestas muy frescas que calan de lleno en el apetito. Es lo que ocurre con el gazpacho de remolacha con mango o unas enormes ensaladas que confirman un cambio saludable de hábitos. Si se está en esa onda vegetariana existen sugerencias del chef muy interesantes e identificativas de este lugar como las croquetas de plátano.

                Plata-no es!

                * Plata-no es!

                Tercera razón: Los productos son de calidad, de hecho, muchos de los vegetales son de su propia finca ecológica. Es más, el anticiclón de la carta se abre paso al comprobar que hay opciones para celiacos y platos exóticos, como el pollo thai con bambú, verduritas y arroz rosa. La posibilidad de tomar un “digestivo” bajo el paraguas de buena música es otro de los alicientes de esta “terraza techada” a la que se saca el máximo provecho.

                Arroz que parece remolacha en grano y un crujiente vegetal que sorprende!

                * Arroz que parece remolacha en grano y un crujiente vegetal que sorprende!

                Cuarta razón: Es habitual que a este local se acuda a compartir, es decir, a probar entre varios comensales distintos sabores. El contraste gustativo que supone esta experiencia es de lo más recomendable. La localización céntrica de “Panzaburro” ayuda mucho a dar un interesante paseo por el parque García Sanabria para abrir boca o recalar aquí tras haber disfrutado de la oferta comercial de la calle del Castillo. Además, esta gastroterraza representa muy bien el estilo informal, pero no por ello superficial, que persiguen estos bares multi-faceta que no solo se quedan en el espacio culinario, sino que logran complicidad con otros elementos de ocio.

                Que no te quiten la ilusión de tomarte un cocktail sano, sano de remolacha y mango!

                * Que no te quiten la ilusión de tomarte un “cocktail” sano, sano de remolacha y mango!

                Quinta razón: El trato recibido fue bueno, aunque intuimos que puede resultar algo agobiante para el servicio que el bar esté a tope, ya que se trata de un espacio muy aprovechado, pero reducido. Hay que señalar que no es un bar libre de humos, porque en él se puede fumar. En conclusión, “Panzaburro” es una alternativa moderna y fiel a la cocina de autor sin que se diluyan los sabores tradicionales.

                * Localización: Calle Méndez Núñez, 20 – Santa Cruz de Tenerife / Tel.: 674 962 041.

                Comilonas navideñas

                  Las comidas y cenas familiares de Navidad siempre tienen ese lado cómico y singular que las hace entrañables. Parece imposible que se superen momentos como el descorche trigonométrico de champán que hizo que el corcho rebote en cinco superficies distintas antes de caer en el fregadero o el ataque de risa colectivo que aportó el plato bailón de la abuela a la que le colocamos una bomba de aire bajo el mantel para desesperarla mientras intentaba comer la sopa de marisco.

                  Con el paso del tiempo las situaciones surrealistas varían, pero no decrecen, posiblemente porque pertenezco a una de esas tantas familias que sin esforzarse son una mina para cualquier guionista. Ayer mientras miraba a mi madre colocar los paquetes de jamón al vacío bajo el agua ardiendo del grifo (por cierto un método, que resultó infalible, para despegar las lonchas) intuí que esa cena no iba a transcurrir con normalidad.

                  Y así ocurrió unas horas después cuando mi sobrino de casi 3 años alucinó al ver cómo sacábamos de unas conchas una especie de lombrices que comíamos con ansia. Aunque lo que le superó del todo fue cuando llegó el “aristocrazy moment” de comernos unas nécoras que como era de esperar le parecieron monstruosas.

                  El pobre crío se desbordó cuando le dijimos que no sufrían porque estaban dormidas lo que le generó un razonable terror al pensar que le íbamos hacer algo parecido si se quedaba frito. Su hermana, que es melliza, se tomó lo de la comida con otra gracia, y fue su lengua de trapo la encargada de las risas colectivas, al ir pidiendo “beso” a cada uno de los comensales que la estrujaban sin dudarlo, mientras ella se ponía más y más de los nervios, hasta que estalló en lágrimas alguien la cogió, la sentó a la mesa y ella estiró su afilada mano hasta un trocito de “queso” repitiendo “beso, beso, beso”.

                  Luego siempre está ese momento “bucle” que protagoniza mi tío Pablo y que consiste en llenar el plato, cual turista en buffet libre, de todo un poco y tardar cuatro veces más que el resto en terminar con los entrantes, porque tiene la costumbre de comer y cantar, lo que convierte en interminable la primera parte de la cena.

                  A todo esto mi madre que lleva cerca de 2 semanas con los preparativos, aparece con sus chipirones en salsa y su coletilla “A ver cómo están, porque los compré vivos”. Una frase que volvió a colocar a mi sobrino en cuadro al destapar la cazuela y ver los tentáculos flotando.

                  Y así es como fueron transcurriendo las horas, entre loas a la cocinera, batalla por las croquetas fritas en pan rallado crujiente, resoplidos al llegar el bacalao a la vizcaína, aplauso final con el tiramisú casero, brindis con licores que huelen a muy añejo y que llevan invitados a cualquier celebración familiar ni se sabe el tiempo, y la ronda de polvorones que se abren, se desarman, pero que nadie come enteros.

                  Y por supuesto no hay fiesta de este tipo que no termine con la amenaza de la anfitriona de comprar unos pollos asados para el siguiente año y abandonar “definitivamente” los fogones. Nosotros le animamos a hacerlo, pero por ahora solo hemos conseguido que ceda con la vajilla de plástico “que da el pego” y que permite dedicar el tiempo del “fregoteo” a arreglar el mundo con la lengua.

                  Vintage, un lugar inesperado tras una puerta verde

                    Primera razón: Hay lugares especiales por su ubicación, y ubicaciones que aumentan su atractivo, porque no esperabas encontrarte en ellas con un lugar especial. Esta asociación de ideas es lo que ocurre con Vintage un local decorado con tanto mimo como se demuestra en la selección de su carta de picoteo, pero ubicado en esas calles interiores capitalinas que tan poco se transitan. Pese a los hándicaps, los arrecifeños estamos de enhorabuena por contar con una oferta gastronómica informal, original y tan casera como la que se ofrece en Vintage.

                    Segunda razón: Vintage no es un lugar gourmet, aunque todo lo que ofrecen sea casero y elaborado con tiento, pero se caracterizan por ofertar tapas sencillas a la par que muy sabrosas, sacando provecho de una curiosa fusión entre Venezuela, País Vasco (con sus tostas y rabas) y México. Su tortilla de papas parece tener alas, porque “vuela”, sus fajitas de pollo “Thai” son una delicia fronteriza, al igual que su asado negro con arepas que demostraría esa alianza gastronómica de las dos orillas del Atlántico.

                    Burritos Thai que están de muerte!

                    * Burritos Thai que están de muerte!

                    Tercera razón: Lejos de la zona más popular de Arrecife, en estos momento el Charco de San Ginés, Vintage se ubica dentro de una casa terrera tradicional. Su patio es sin duda el espacio más demandado, porque en él suelen celebrarse los jueves conciertos en directo y porque resulta muy agradable tapear acompañado de brisa y “resol”.

                    un-local-con-encanto-y-muy-bien-decorado

                    * Un local con encanto y muy bien decorado!

                    Cuarta razón: Los precios de la carta no superan los 12 euros, honor que se lo lleva la ración de 100 gramos de paleta ibérica. Además, los que buscan sabores más internacionales se pueden entretener con su hummus y su falafel. Para cumplir con la exigencia de un bar moderno que sabe respetar la tradición, Vintage cumple con su selección de vinos.

                    carta-estilosa-dentro-de-la-informalidad

                    * Carta estilosa dentro de la informalidad!

                    Quinta razón: Impecable gusto musical con un repertorio variado que también alimenta el espíritu y hace más agradable la estancia. El servicio suele ser irregular, con algunos momentos de confusión o inexperiencia cuando hay aglomeración, pero que se suple con amabilidad y el sincero compromiso de ofertar un “oasis con encanto”. Su café es también un cremoso sorbito de “bienqueda”.

                    * Localización: Calle Argentina, 32, 35500 Arrecife, Las Palmas. Horario: lunes a viernes: 8:30–15:30 / 19:30–23:00. Los domingos cierran y los sábados abren de 12.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas.

                    El nuevo paradigma de la gastronomía local

                      La gastronomía es un concepto con el que ya no se banaliza en Lanzarote. Ya no se trata de que se contente a los visitantes creando “guetos” donde ellos consuman lo que están acostumbrados a comer, que también es importante, porque es recomendable que se sientan como en casa, pero hay que forzar un plano de identidad propia que ofrezca nuevas experiencias.

                      Igual que rehabilitamos los complejos alojativos para ofrecer más calidad es necesario recrear una gastronomía que partiendo de la tradición engrase los resortes de una maquinaría más novedosa y ambiciosa. Esa nueva estructura ha nacido con “Saborea Lanzarote”, pero no podrá ser exitosa a largo plazo si los ciudadanos se desentienden de ella. Así que para crear cultura hace falta un compromiso colectivo.

                      En el último Festival enogastronómico de Saborea Lanzarote celebrado en La Villa de Teguise se ha compactado esa hermandad entre los que producen, crean y consumen. Todos han empezado a ver las posibilidades reales de que la gastronomía sea un acicate. De entre todos los agentes implicados en esta tarea de sensibilización y conciencia hay que reconocer la implicación de los cocineros locales.

                      Tarrina de ropa vieja de marea, una reconversión de Orlando Ortega

                      * Tarrina de ropa vieja de marea, una reconversión de Orlando Ortega.

                      Lo explicó muy bien, el responsable del restaurante “Lilium” de Marina Lanzarote, Orlando Ortega, cuando presentó su “Tarrina de ropa vieja de jarea, mojo cremoso de queso y cilantro y airbag de tomate” en el “Aula de Saborea Lanzarote”, y aseguró que “existe la nueva cocina canaria, pero quienes la hacemos necesitamos clientes que la consuman”. Su necesidad de hacerse visible la comparten muchos otros.

                      Por ejemplo, cocineros jóvenes como Esteban Palomar, del restaurante “Puerta Verde”, o Abel del Rosario del “Altamar”, confirman con su trayectoria, que reinventar recetas tradicionales para hacerlas más vistosas, requiere de un esfuerzo que debe ser recompensado con la rentabilidad de su cocina.

                      Abel del Rosario en acción con una receta de grano elaborada con nuevas técnicas

                      * Abel del Rosario en acción con una receta de grano elaborada con nuevas técnicas.

                      La pasión por esa nueva manera de cocinar, más saludable y estética, debe encajar en una viabilidad económica para sus restaurantes. De lo contrario dejarán de ser competitivos, porque tendrán que dejar a un lado la investigación y la experimentación.

                      Precisamente, en la elaboración de platos a los que se les ha dado la vuelta, están inmersos los integrantes del restaurante “Isla de Lobos” del Hotel Princesa Yaiza. Este equipo es un ejemplo de perspicacia y empeño. Una de sus claves de éxito ha sido el poder autoabastecerse en su propia granja y huerto de “Finca de Uga” generando recetas de “Kilómetro cero”. Sus lentejas marinas que tienen como base un sofrito que tarda dos días en estar listo, porque se cocina a muy baja temperatura, muestra el deseo de hacer reconocible el sabor tradicional conejero.

                      Fusión tierra-mar con ingredientes locales a partir del talento de Luis León

                      * Fusión tierra-mar con ingredientes locales a partir del talento de Luis León.

                      Lo mismo le ocurre al restaurante “La Isla y el Mar” que lidera Manuel Liria, y que es una apuesta firme por integrar dentro de un complejo alojativo una oferta gastronómica con la que fidelizar clientes. De hecho, la gastronomía como anzuelo para turistas también le funciona muy bien al equipo de cocina del Restaurante “Amura” de “Puerto Calero” que navega entre el producto de temporada, la cocina de mercado y el respeto por los sabores reconocibles sin necesidad de estridencias.

                      El feed-back entre lo que el visitante reclama y lo que la gastronomía local aporta en satisfacción lo han sabido medir muy bien dos experimentados cocineros, Luis León, responsable de los restaurantes “El Toro” y “Arena”, ambos localizados en Puerto del Carmen, y el chef de “Casa Brígida”, Pedro Santana. Estos dos baluartes locales desempeñan una importante función como catalizadores del sector gastronómico, mostrando además, que tradición y técnica son términos complementarios.

                      Super atún de "Pescatron" con la vestimenta ideada por Pedro Santana

                      * Super atún de “Pescatron” con la vestimenta ideada por Pedro Santana

                      Todos ellos parecen movidos por el resorte de querer encontrar en el pasado lo que saben que van a necesitar en el futuro para consolidar su filosofía culinaria: identidad. Lo cierto es que en el presente se está dignificando al pasado, pero no olvidemos que para construir futuro hay que hacer que la sociedad no pierda sus puntos de referencia y para eso hace falta seguir trabajando en que uno de esos valores compartidos entre todos sea la gastronomía.

                      20.000 asistentes y 118.000 degustaciones vendidas confirman que el sol ya se pavonea sobre el horizonte, pero para que llegar a buen puerto hace falta algo más que esos fogonazos de luz. Así que sean buenos navegantes y no se bajen de este barco que acaba de zarpar.