La Bulla, el cogollo del tapeo

    Primera razón: Es uno de esos bares que va cambiando su funcionalidad según va avanzando la hora. Igual que sirve para tomar un café con un trozo de tarta, o unas cañas al mediodía, también se transforma en un perfecto lugar de cena rápida e informal o una oportunidad para tomar una copa aprovechando que está localizado en el lugar de moda de Arrecife: el Charco de San Ginés.

    Gastronomía en La Bulla, Charco de San Ginés, Arrecife, Lanzarote

    * Ensaladilla rusa con amor de madre.

    Segunda razón: Precio muy asequible para pagar a escote y así aprovechar a seleccionar varias raciones de su escueto menú. Las mini-hamburguesas con pan crujiente son una opción obligatoria, al igual que su cuscús o sus croquetas variadas. La tapa de ensaladilla rusa es generosa y tiene sabor a casero, mientras las costillas caramelizadas pierden algo de frescura, pero ganan en sabor especiado para los que les guste ese regusto a comida con toque árabe. Las ensaladas también pueden ser una opción ligera que en la Bulla arrasan, así como su selección de vinos de la tierra que pueden degustarse en copa o sus sidras de distintos sabores.

    Tercera razón: Es un lugar frecuentado por gente tranquila, en su mayoría entre los 30 y los 50 años, que se sienten atraídos por un ambiente sosegado y agradable. Pese a ser un lugar relativamente pequeño, con mesas muy juntas unas de otras, no resulta molesto el cruce de conversaciones, ni se genera bullicio. La luz tenue, los colores cálidos y la música, siempre al volumen adecuado, son otros de los elementos que generan una atmósfera muy intimista.

    Las mini hamburguesas de La Bulla, sitio de tapas del Charco de San Ginés

    * Mini hamburguesas de gran acogida.

    Cuarta razón: La Bulla se encuentra en el epicentro de la marcha nocturna arrecifeña, lo que le confiere una localización privilegiada para los que quieran iniciar su salida en un entorno donde priman las terrazas, la gente joven y la opción de tapear y tomar cañas sin necesidad de sablear el bolsillo. El servicio es amable y relativamente rápido, aunque en los picos de mayor afluencia se percibe cierto estrés.

    Quinta razón: Es habitual que algún espontáneo se anime con la guitarra u otros instrumentos. Estas improvisaciones y los conciertos programados en acústico o las sesiones con DJ’s convierten a la Bulla en un espacio muy vivo y animado. En fechas señaladas (carnavales o Noche Vieja) suelen celebrar fiestas. Los propietarios también se preocupan por ofrecer novedades y dinamismo, actualizando su oferta de tapas con frecuencia, ofreciendo ricas sugerencias fuera de la carta y no descuidando su selección de pinchos de barra. La cocina abre a las 13:00 horas y tiene horario ininterrumpido hasta las once de la noche.

    Entrada publicada el 21 de abril de 2014