“Casa Marcos”, el brasero de la carne magra

    Primera razón: Parece una tontería, pero comer un buen conejo al grill en un ambiente rural con vistas al mar y sobre mantel de hule es uno de los mejores planes para un domingo de verano. Y esa trilogía nos la ofrece “Casa Marcos”, un restaurante con encanto canario que se encuentra en el pueblo de las Breñas (Yaiza) muy cerca del Parque Nacional de Timanfaya y la zona de los Hervideros.

    Terraza con vistas a Timanfaya y al mar, perfecta para visualizar un atardecer de verano.

    * Terraza con vistas a Timanfaya y al mar, perfecta para visualizar un atardecer de verano.

    Segunda razón: La nueva tendencia en el consumo mundial de carnes va muy ligada a la búsqueda de la escasez de grasas y colesterol. A este nivel encontramos dos exponentes, el conejo y el cabrito. Pues bien, en “Casa Marcos” te preparan una buena bandeja de estos dos manjares al alza. El conejo al grill y el cabrito frito, con su guarnición de verduras al horno y papas fritas, son sin duda dos platos que hay que probar. El calamar a la brasa puede sustituir al cárnico si se es no carnívoro.

    Cabrito frito con cabeza de ajo asada y papas de Lanzarote.

    * Cabrito frito con cabeza de ajo asada y papas de Lanzarote.

    Tercera razón: Para continuar con esa comida saludable, que nos sacie, pero no nos empache, de entrante es ideal pedir una ensalada de la casa que está perfectamente aliñada y aromatizada con orégano. El consumidor gourmet podrá descifrar esos sabores naturales del campo en unos tomates de la tierra y una lechuga que refrescará el bocado de la carne magra.

    Ensalada con pocos ingredientes, pero de aliño supremo.

    * Ensalada con pocos ingredientes, pero de aliño supremo.

    Cuarta razón: La carta es lo suficientemente extensa como para hacer varias visitas al restaurante, pero sin duda, en lo que tienen mano es en sus carnes a la parrilla con especial mención a su cochinillo. Otro de sus atractivos es el ambiente familiar del local, su terraza con espectaculares vistas donde tomar una cerveza previa a la comida o deleitarse con un café y alguno de sus postres caseros durante la sobremesa.

    Quinta razón: Encontrar autenticidad es cada vez más difícil entre tanto menú degustación y minimalistas propuestas. Por eso la familiaridad del servicio, amable y más doméstico que profesional, es un aliciente en un mundo donde lo impersonal se hace hueco. Nada más entrar en “Casa Marcos” el olor de las brasas te abraza y el servicio te sonríe, mientras el propietario Juan Ramón, azuzando las brasas, consigue mantener bien alto el listón de los rústico.

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