Así fue el “face-cook” de Amêndoa

    Nada más llegar…

    Parece un local francés al que se le ha integrado una galería de arte o a la inversa. Ya sé que la gastronomía puede ser un arte, ¿pero puede un plato ser tan atractivo que te apetezca enmarcarlo? Ya veremos.

    Llega la primera etapa

    – Hasta la pata de la mesa tiembla con la primera ensalada de pato confitado.

    – Quoi?

    – Que te decía que está de lujo!

    Ensalada de pato confitado

    Salimos de la primera curva.

    Aquello que no parece lo que es, pero es mejor de lo que aparenta, se traduce siempre en una grata sorpresa. Esa sensación de que te hacen un regalo inesperado es lo que te invade con el maki de salmón ahumado y queso de cabra sellado.

    En mitad del camino…

    Para que te puedas sentir más feliz sólo necesitas chuletillas de cordero y papas horneadas. Cuando los colmillos sientan que aún queda un poco de carne pegada al hueso se te agitará el corazón. Sólo entonces notarás que la felicidad te ha devorado.

    Chuletillas de cordero

    En la recta final…

    Y llegó la última cima. Tras casi dos horas de serpentear conversaciones serias y superficiales, coronamos el dulce momento en el que las cucharas se cruzan con distintas texturas. O se hunden en el frío. O pasan cautelosas por los bordes de un plato donde se han dibujado autopistas de chocolate.

    Tarta de manzana caramelizada con helado

    Localización: Avenida El Marinero 20, La Santa (Tinajo). Teléfono: 928 838 252. Horario: 18.30 a 22.30 horas.

    Entrada publicada el 26 de Septiembre de 2016