“C´ adán”, más allá de las apariencias

    Primera razón: En “C´ adán” de Playa Honda es difícil levantarse de la mesa con una crítica en la boca. Generalmente, el paladar se queda satisfecho, el estómago no se carga de “piedras”, porque la comida está preparada con equilibrio, y comprendes que la cuenta sea “un poco más salada” que en otros lugares, porque lo casero debe tener un valor añadido.

    Mix de mar y montaña

    * Mix de mar y montaña.

    Segunda razón: La capacidad de potenciar el producto local sin apenas modificarlo es una de las cualidades de “C´ adán” que logra la complacencia del comensal con una simple ensalada de tomate con buen aceite de oliva de presión en frío.

    Sus tacos de cherne o merluza son espectaculares por un rebozado que los hace extremadamente jugosos. Y sus revueltos de gambas y champiñones son también una de las mejores elecciones si se busca el picoteo.

    Tercera razón: “Adán” (que algunos lugareños aseguran que no es su nombre verdadero) no es precisamente un hombre sofisticado y el entorno en el que se mueve es un espejo de este mesonero peculiar. Les recomiendo que pasen por alto los lamparones de sus camisetas, que les enumere la carta con una voz de ultratumba a la que hay que prestar mucha atención para descifrar el mensaje final, y que no le den importancia a que no use la bandeja y haga más viajes de la cuenta de la barra a la mesa. Lo importante de este local no son las apariencias, sino el trasfondo de unos platos que se llevan el protagonismo absoluto.

    Calamares que al salir del mar se ponen crujientes

    * Calamares que al salir del mar se ponen crujientes.

    Cuarta razón: Para los que nos consideramos “paneros”, “C´ adán” es un pequeño oasis en medio de tanto precocinado y congelado. El pan artesano de leña es uno de sus inconfundibles sellos de calidad. Igualmente, hay que destacar el salmón ahumado hecho por ellos mismos o los postres que suelen tener casi siempre un final merecidamente feliz, aunque adolezcan de vanguardia y modernismo.

    Quinta razón: En este mesón canario, cercano al centro comercial Deiland, suelen ofrecer algún plato de cuchara que merece especial mención como puede ser su estofado de lentejas o su carne compuesta. Se trata de un restaurante familiar, donde se suele consumir más pescado que carne, y que tiene una clientela capaz de fidelizar con su oferta gastronómica pasando por alto algunos tropiezos del servicio o la necesidad imperiosa de reformar los baños.

    Localización: Calle Chimidas, Frente al CC Deiland. Playa Honda (Lanzarote).

    Entrada publicada el 31 de Enero de 2017